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PARAÍSO EN LA COSTA OESTE

Por Por Alberto Rojas Eguiluz. @albertodre

Fotos Alberto Rojas Eguiluz


San Francisco es una ciudad pequeña donde la diversión, la cultura y las sorpresas nunca paran. Un edén turístico que está a solo unas cuantas horas en avión.



Al oír nombrar a San Francisco la imagen que suele venirnos a la cabeza es la del Golden Gate y no es para menos. El enorme puente rojizo ha sido el símbolo de la ciudad californiana por casi 90 años y quien haya estado aquí e, incluso, quien no haya puesto un pie en este destino, lo ubican de inmediato como el representante más sólido de San Francisco por todas las películas y series de televisión en que ha salido; pero ese es solo uno de sus atractivos.



Maravillas con vista al mar

Un buen punto de partida para conocer San Francisco es el famoso Pier 39, una de las zonas de reunión tanto de locales como de visitantes que da justo a la bahía donde se pueden encontrar más de una decena de restaurantes, tiendas de todo tipo, una marina y un muelle donde van a descansar durante el día los leones marinos (un espectáculo imperdible).


La vista es inigualable, puedes apreciar a distancia el Golden Gate, el Puente de la Bahía (que es más grande que el Golden Gate) y la isla de Alcatraz, donde se encuentra la mítica prisión donde pasó sus últimos días Al Capone y a la que puedes ir si reservas un tour con suficiente tiempo de anticipación (también hay tours nocturnos).



Caminando diez minutos por el embarcadero se llega a otra de las zonas turísticas consentidas por los visitantes: Fisherman’s Wharf, uno de los mejores sitios para comprar souvenirs, comer mariscos frescos en cualquiera de sus restaurantes (la especialidad es el cangrejo), disfrutar de artistas callejeros e, incluso, visitar algunos museos, como el Cartoon Art Museum, un lugar donde se pueden ver desde rarezas de cómics hasta cartones políticos clandestinos; el Museo de Cera o el Museo Marítimo, por nombrar solo algunos.


El símbolo de San Francisco

Como decía unas líneas arriba, el Golden Gate no es la única atracción de San Francisco, pero es una parada obligatoria. El puente se construyó en la década de los 30 y tiene 28 metros de ancho por 2.7 kilómetros de longitud y su estructura mide 67 metros de altura. Una maravilla de ingeniería que se puede recorrer a pie, en bicicleta o, por supuesto, en auto. Si lo haces en alguna de las dos primeras opciones puedes parar y ver la impresionante vista de la ciudad y la bahía desde ahí. Una panorámica única en el mundo


Sausalito

Una vez cruzando el puente, puedes ir a Sausalito, una pequeña ciudad a la altura del mar donde puedes pasar toda una tarde recorriendo sus tiendas y sus restaurantes y sus cafés.


De regreso al otro lado del puente, a unos 10 minutos en auto, pero retirado para ir a pie, se encuentra el Parque Golden Gate, uno de los tres parques más visitados de Estados Unidos.


Parque Golden Gate

Se trata de un área rectangular de poco más de cuatro km2 (es más grande que Central Park) en donde se encuentran 41 atracciones de primer nivel que te tomará dos o tres días recorrerlas todas. Algunos de los puntos de interés más sobresalientes son el Jardín de las Fragancias, diseñado especialmente para personas invidentes, el impresionante Jardín Japonés, que transporta a la calma y la relajación por medio de bonsais, pagodas y sus estanques con peces koi, o el Jardín Shakespeare, que presume más de 200 especies de flores distintas.


Jardín Japonés

En el interior del parque hay dos de los museos más importantes de San Francisco a los que vale la pena dedicarles unas horas: el Museo De Young, dedicado a las bellas artes. Tiene una torre de observación desde donde se tiene una de las mejores panorámicas de la ciudad; y justo enfrente está la Academia de Ciencias de California, que cuenta con un acuario con más de 38 mil animales vivos, un planetario, una selva tropical con más de 1,600 especies y un pequeño museo de historia natural.


La cereza en el pastel del parque es la reserva de búfalos que se estableció ahí desde finales del siglo XIX.



Chinatown

A lo chino

Una de las maravillas de San Francisco es el mosaico cultural que se ha formado a lo largo de los años, y una de sus máximas expresiones es su barrio chino. Se trata del Chinatown más antiguo del país y todo parece cambiar desde que se atraviesa su puerta, conocida como Dragon's Gate, por Grant Avenue, al sur del barrio. Podría decirse que Chinatown es una ciudad dentro de una ciudad. Sus fachadas coloridas contrastan con el resto de la arquitectura californiana y aquí encontrarás templos asiáticos, muchas tiendas y restaurantes típicos en los que se garantiza una excelente comida china.


Si vas a medio día, todas las tiendas y mercados estarán abiertos; pero por la noche, solo algunos restaurantes abren. Vale la pena ir a esas horas para ver las farolas iluminando las calles, un escenario espectacular.



Union Square

Para las compras

San Francisco es una delicia para los amantes del shopping pues no importa el distrito donde estés, siempre hay tiendas interesantes de todo tipo.


Justo en el centro, en Union Square, están las boutiques de lujo, mientras que en las calles aledañas puedes encontrar tiendas que van desde H&M hasta Brooks Brothers así como cafés, restaurantes y bares que por la noche ofrecen diversión para todos los gustos.



Si buscas un centro comercial, en Westfield San Francisco Centre, ubicado en Market Street, una de las principales calles de la ciudad, encontrarás todo lo que puedas buscar, desde tiendas de ropa hasta restaurantes y cines.


Aunque no se trata de una ciudad grande al estilo Los Ángeles, es difícil conocer San Francisco en uno o dos viajes por la enorme cantidad de atractivos que tiene. Los amantes de la literatura tienen un museo dedicado a la generación Beat y una librería casi enfrente donde los Beat son las estrellas llamada City Lights Booksellers and Publishers; los fanáticos del arte no pueden saltarse el MoMA de San Francisco; los cazadores de edificios históricos tienen que ir a Catedral Grace, una de las más imponentes de todo Estados Unidos, y a la Misión Dolores, construida por los españoles en 1776; y los expertos en arquitectura se darán una delicia caminando por las calles empinadas de San Francisco.



Algo que nadie puede pasar por alto es un paseo por su famoso cable car, que sale desde la esquina de las calles Market y Powell, en pleno centro; y llega a Fisherman’s Wharf. Además de una gran experiencia muy sanfranciscana, si te sientas del lado derecho del carro cuando abordas en el centro, podrás ver el mar en el recorrido, pues el carrito sube por una de las colinas empinadas por las que San Francisco es famoso.



San Francisco es una ciudad que le da gusto a todos, desde los viajeros novatos hasta los más exigentes. No por nada es la joya de la corona turística de la costa oeste, que no es poca cosa.



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