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CÓMO CRIAR HIJOS EXITOSOS:

4 principios fundamentales para conseguirlo



Texto e ilustraciones: Rodrigo Vázquez Gutiérrez


En mi experiencia como padre y ponente en temas de paternidad, nunca he encontrado a alguien que no me diga que quiere que sus hijos sean exitosos. Claro, cada uno tiene su propia definición de “éxito”. Algunas personas lo especifican como el hecho de que sus hijos obtengan excelentes calificaciones en la escuela, destaquen en algún deporte, pertenezcan a varias asociaciones estudiantiles, obtengan diplomas y reconocimientos, dominen distintos idiomas, toquen algún instrumento musical con pericia y sobresalgan en concursos y ferias estudiantiles. Por otra parte, hay algunos padres que lo que buscan es que sus hijos sean exitosos a partir de que disfruten lo que hacen, ayuden a los demás a través de voluntariados, sean inteligentes emocionalmente, empáticos, bondadosos, desarrollen “habilidades blandas” y se conviertan en personas buenas, felices y de bien. Y, lógicamente, también están aquellos padres para quienes su definición de lo que es tener un “hijo exitoso” se compone a partir de la combinación de las dos descripciones anteriores.




Aquí lo importante es que cada uno de nosotros, en nuestro rol de padre o madre, tengamos clara cuál es la definición de “éxito” que empata con nuestras creencias y valores. A partir de ahí podremos enfocarnos en dirigir nuestro apoyo y esfuerzo para que el hijo o la hija en cuestión lo alcance, claro está, bajo su propia definición de lo que es el “éxito”. Pero esto no es poca cosa. Sin duda es primordial dejar que nuestros hijos crezcan y vayan avanzando en la vida, tengan distintas experiencias, definan sus gustos y preferencias, desarrollen habilidades y conozcan y trabajen en sus “debilidades”. Pero lo principal es entender cuál es la definición de “éxito” para ellos, y a partir de ahí, apoyarlos para que lo consigan de acuerdo con su propia concepción de lo esto significa, a pesar de que su definición no necesariamente empate con la nuestra.


Hay ciertos principios básicos que son primordiales para que las personas logremos tener “éxito”. Estos son principios universales que, a lo largo de la historia, han demostrado no sólo ser necesarios sino imprescindibles para conquistarlo. Y es aquí donde entras tú, ya que tu apoyo y entusiasmo son fundamentales para que tus hijos no sólo los adopten, sino que los hagan parte esencial de su vida independientemente de la edad que tengan. Son principios perennes que, si se practican, funcionan tanto para niños de 3, 5 o 7 años, como para hijos adolescentes o adultos.


Te comparto 4 principios fundamentales que puedes ayudar a desarrollar en tus hijos para que sean exitosos:


1. Hacerse 100% responsables de su vida y sus resultados.


Una de las creencias más arraigadas de los hijos, especialmente de aquellos en edades tempranas que se sienten profundamente amados, es que, por el simple hecho de existir y tener padres dedicados y amorosos, son merecedores de una vida maravillosa que “alguien”, o para el caso, sus padres, deben proporcionarles. Creen que son sus padres quienes tienen la obligación y el poder para hacerlos felices, quienes tienen el compromiso de buscar y procurarles todas las oportunidades necesarias para su desarrollo; llenarlos de bienes materiales y hacer literalmente cualquier cosa con tal de que lleven una vida placentera. Pero la realidad es que solamente hay una persona responsable de la calidad de vida que tienen, y esa persona es él o ella misma. Si queremos que nuestros hijos sean exitosos, es necesario ayudarlos a que se den cuenta de que son ellos, y nadie más, quienes deben hacerse responsables de todo lo que experimentan en su vida; éxitos y fracasos, ilusiones y decepciones, buenas o no tan buenas relaciones. Que entiendan que deben hacerse responsables de sus sentimientos, su estado de salud, sus pensamientos y acciones y sus logros o la falta de estos. Es decir, hacerse responsables de absolutamente todo. Es imperativo enseñarles a buscar dentro y no fuera de ellos mismos las respuestas a por qué no logran los resultados que quieren o la vida que creen merecer, ya que es uno mismo quien crea la calidad de vida que lleva y los resultados que produce.



2. Tener buenos hábitos.


Todos sabemos las ventajas de tener buenos hábitos en la vida; acostarse temprano, dormir por lo menos ocho horas diarias, comer sanamente, tener una higiene personal adecuada, etc. Sin embargo, también somos conscientes de lo difícil que puede ser continuar con estos buenos hábitos en algunas ocasiones. Por ejemplo, cuando estás en una reunión social pasándola muy bien y te gustaría quedarte hasta altas horas de la noche. O en aquellos momentos en los que “se te cruza” comida chatarra y “no la puedes evitar”. O cuando tienes mucho trabajo y reduces las horas de sueño con el fin de cumplir con todas tus obligaciones laborales. Y aunque será común que en algunos momentos les ocurra a tus hijos algo similar, el hecho de fomentarles el desarrollo de buenos hábitos siempre traerá los mejores resultados. Pero recuerda, los hijos aprenden de lo que ven, no de lo que les dices. Si observan que tú lees, haces ejercicio, llevas una vida saludable y cultivas tu mente, para ellos será mucho más sencillo seguir ese ejemplo.



3. Identificar su propósito de vida lo antes posible.


Es importante aclarar este punto ya que en algunas ocasiones es complicado darse cuenta de ciertas diferencias; una cosa es lo que haces para ganarte la vida y otra, a veces distinta, la manera en cómo llevas a cabo tu propósito. Todos nacemos con un propósito en la vida y el hecho de identificarlo, abrazarlo y honrarlo es quizá lo más importante que podemos hacer de cara a tener éxito. Resulta esencial destinar tiempo para entender qué es lo que venimos a hacer a este mundo con tal de llevarlo a cabo con ánimo y pasión. Y también es importante considerar que es muy fácil desviarse del camino si no se tiene claro cuál es nuestro propósito. En mi experiencia como coach de vida y ejecutivo, en muchas ocasiones me he encontrado con clientes que, por ejemplo, una vez retirados, se dan cuenta que han dedicado su vida a generar mucho dinero y a obtener logros y reconocimientos profesionales, pero que durante todo ese tiempo no se dedicaron a descubrir y llevar a cabo su propósito. Y es que el propósito de vida significa hacer lo que te encanta, lo que sabes hacer y lograr lo que es realmente importante para ti. Por ejemplo, el propósito de vida de un maestro de primaria podría no ser “dar clases y enseñar asignaturas”, sino ayudar a sus alumnos a descubrir sus dones y su valía.




4. Contribuir para que crean en sí mismos y se den cuenta de que todo es posible.


Seguramente has escuchado esta frase de Napoleon Hill que dice: “Cualquier cosa que la mente pueda concebir y creer, se puede lograr.” Y es que el mundo está lleno de ejemplos de personas que no se han creído que, “dadas sus circunstancias”, no son capaces de lograr lo que se proponen. Atletas, filántropos, padres y madres de familia, profesionistas, empresarios y personas de todas las ramas nos han demostrado que es posible. Basta con ver cualquier edición de los Juegos Paralímpicos para darnos cuenta de que, si algo se desea con fervor y se trabaja para conseguirlo, no hay imposibles.




Reitero, nunca he conocido a un padre o madre que no me diga que quiere que sus hijos sean exitosos. Al parecer, somos muchísimos los que lo deseamos. La consigna entonces es ayudarlos para que lo sean, apegándose a su propia definición de lo que para ellos es el “éxito”…



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