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CREER QUE ES POSIBLE

4 alternativas para darte cuenta de que lo puedes conseguir.




Texto e Ilustraciones: Rodrigo Vázquez Gutiérrez


¿Cuántas veces te ha sucedido que quieres lograr algo y no lo consigues? ¿Muchas, pocas, sólo algunas?


Es bien sabido que el alcanzar metas depende de muchos factores y variables; por ejemplo, la perseverancia de cada uno, el conocimiento que se tenga, el hecho de que se presenten las condiciones adecuadas, el enfocarse en elaborar un plan bien estructurado y definir los pasos a seguir, considerar los retos que habrá que enfrentar, el apoyo que se recibe en el camino, la capacidad de sobreponerse ante las adversidades y muchas cosas más.


Sin embargo, el mayor obstáculo al que se enfrentan las personas es a su propia mentalidad. El hecho de que no alcancen lo que se proponen se presenta en mayor medida porque no creen que ellas lo puedan lograr. Es decir que saben que hay otras personas que se ponen los mismos retos, se fijan las mismas metas y consiguen lo que quieren, pero asumen que para ellas esto no está a su alcance. No se dan cuenta de que tienen la misma capacidad y oportunidades que aquellas otras personas, y por algún motivo deciden creer que eso que quieren conseguir no está al alcance de ellas. Y si, creer que lo puedes lograr o no, es una decisión.



En mi práctica de coaching trato diariamente con personas con la finalidad de ayudarlas a enfocarse y conseguir cualquier cosa que quieran alcanzar. Claro está que muchas de ellas logran sus metas, pero hay algunas otras a las que les cuesta más trabajo o peor aún, jamás lo logran. Y el principal factor por el que esto ocurre es porque hay personas que no creen que puedan alcanzar esos objetivos que tanto anhelan a pesar de tener evidencia de que muchas otras personas ya los han conseguido.


Te doy un ejemplo; hace algún tiempo durante un proceso de coaching con una mujer, llamémosla Patricia, me comentaba las ganas que tenía de trabajar para una organización en particular. Esta organización tenía sus oficinas centrales en Estados Unidos y la idea era que abriera operaciones en su país. La persona responsable de hacer que esto ocurriera era una mujer que, a consideración de Patricia, estaba muy bien conectada con empresarios, periodistas, personal del gobierno y muchas otras personas que “tenían influencias”, sin embargo, aún no había conseguido el objetivo. Durante una de las sesiones de coaching y con la finalidad de que la participación de Patricia dentro de la organización dependiera de ella misma y no de alguien más, exploramos la posibilidad de que ella hiciera “algo” al respecto. Me comentó que había estado en contacto con la persona responsable pero que ésta le había hecho saber que la iniciativa aún estaba en las primeras fases de negociación y que el proceso podría tardar mucho más tiempo en consolidarse. Por la manera en cómo Patricia me relataba la situación, me dio la impresión de que la persona responsable no había hecho todo lo que estaba en sus manos para hacerlo realidad. Era una mujer con múltiples obligaciones, poco tiempo para llevarlas a cabo, y que además estaba trabajando en un número considerable de proyectos adicionales. Al retar a Patricia a encontrar otras alternativas para lograr su sueño, me dio una respuesta que me dejó helado: “Pues es que si ella, que conoce a tantas personas y tiene tanto poder e influencia no ha podido hacer nada, mucho menos podré hacer algo yo.”


Claramente su respuesta no reflejaba falta de capacidad o conocimientos, simplemente daba a conocer las limitaciones que Patricia veía en sí misma. Es decir que Patricia tenía la creencia de que, al no tener el “supuesto” poder e influencia con el que contaba la otra persona, ella sería incapaz de lograrlo.


Y, desde mi experiencia, me atrevo a asegurar que esto no sólo le ocurre a Patricia, sino que también les sucede a muchas personas más. Es decir que basan lo que creen que pueden lograr o no, dadas sus circunstancias actuales. Y lo reflejan usando frases parecidas a estas: “Como no tengo la inteligencia necesaria, no soy capaz de lograrlo”. “Ya que no tengo tales o cuáles estudios, jamás podré acceder a ese puesto”. “Dado que en estos momentos percibo un salario bajo, nunca podré tener una casa en la playa”.


Pero el punto más importante es que, creer que lo que quieres es posible o no, es simplemente una elección. Es decir, que eres tú quien decide creer que eso es cierto. O no… Y a menos de que tengas alguna condición física que limite tus posibilidades de alcanzar algún objetivo, en cuyo caso sería altamente cuestionable dados los miles de ejemplos de personas que consiguen lo que se proponen a pesar de tener algún tipo de limitación física, todo se reduce a que creas que es posible.


Pero sé que esto se dice más fácil de lo que realmente es. Queda claro que para muchos implica un reto el creer que pueden lograr algo cuando, a su consideración, no han alcanzado todos los objetivos que se han planteado con anterioridad a pesar de haber superado cierto grado de dificultad, haber hecho sacrificios y haberse entregado por completo.



Para desarrollar una mentalidad fuerte y lograr “creértela”, te propongo 4 alternativas que te podrían ayudar:


  1. No te bases en tus circunstancias actuales para definir si puedes lograr o no algún objetivo. El hecho de que en este momento no tengas lo que tú consideras que sería un “buen puesto”, no quiere decir que no seas capaz de dirigir la empresa algún día. Date cuenta de que es con intención, trabajo, enfoque y perseverancia como se logran las metas.

  2. Recuerda y apoya la creencia de que sí puedes basándote en los muchos logros que ya has tenido. Eso te ayudará a crear confianza en ti mismo. Te recomiendo este ejercicio: Haz una lista de 50 logros que hayas tenido a lo largo de tu vida, desde los más pequeños como haber aprendido a andar en bicicleta, hasta otros que consideres más significativos como haber obtenido un título universitario o conseguido aquel puesto que tanto querías. Recuerda que, “no hay logro pequeño sino ojos que no ven la grandeza”.

  3. El éxito deja huella. Busca las pistas. Lo más probable es que en algún lugar y en algún momento alguien ya haya logrado aquello que tú quieres alcanzar. Sólo es cuestión de investigar y replicar los pasos que esas personas dieron para lograr lo que se propusieron.

  4. Acércate y pregunta a personas que ya lo consiguieron. La gran mayoría de las personas que han logrado cosas importantes están dispuestas a compartir su historia de éxito con cualquiera que se les pregunte. Les encanta platicar sobre lo que tuvieron que hacer y los retos a los que se enfrentaron mientras luchaban por conseguir eso mismo que tú quieres.


Ahora el siguiente paso es que pienses en alguna meta que quieras alcanzar, la que sea. Recuerda no basarte en tus circunstancias actuales para pensar que la puedes alcanzar o no. Ya sea que anheles formar una familia, aunque por el momento no tengas pareja, que quieras tener una casa de campo a pesar de que estés rentando el departamento en el que vives o que tu intención sea poner un negocio próspero cuando jamás has montado ni un puesto de helados en la kermés del colegio. Lo importante no es dónde estás, sino que te convenzas de que eres capaz de lograrlo y actúes en consecuencia.


No hay nada que te pueda detener cuando realmente crees que para ti es posible alcanzar lo que te propones. Y créeme, lo es…




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